EL ÁNGEL DE LA CULPA

El Ángel de la culpa

De Marco Antonio de la Parra

 

Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia.

 

Jean Paul Sartre

 

La violencia urbana se manifiesta cada vez en aumento, no distinguiendo sexo, religión o clase social, caminar por las calles ya no es tan fácil como lo era antes, ahora es común sufrir robos, asaltos, violaciones, homicidios, secuestros, estas formas de manifestarse la violencia urbana no sólo es fuera del hogar sino también dentro de él como la violencia doméstica.

 

A primeras horas de una mañana, en una ciudad cualquiera, dentro de un departamento se ha descubierto el cuerpo sin vida de un hombre, el “supuesto” culpable (WALTER BRUNO), permanecía sentado, con el torso desnudo, en estado de shock sobre la cama.

Un hombre de constitución robusta (OSMAR NUÑEZ), voz fuerte y grave, el porte, la personificación de alguien con mucho carácter, su cuerpo inclinado hacia delante, su vestimenta encarna la clásica y occidental fachada de un verdadero detective, que debe seguir las pistas y analizarlas al estilo de los más tradicionales investigadores policíacos.  

 

Siguiendo los parámetros, y combinándola con la producción detectivesca, un hombre con una gran imaginación, instruido, paciente y detallista;  se concentrará en cómo el autor del hecho, puede reconfigurar el asesinato.

Libreta en mano, mirada atenta, actitud de enigma o misterio, comienza a relatar diferentes casos, que contiene mensajes ocultos, de forma deductiva habla y observa reacción del testigo, analiza crímenes o confecciones de delitos, incluso transgresiones  cometidos por el mismo detective, describe con absoluto detalle lo acontecido, prosigue con su discurso como si fuera a revelarle el futuro.

Cada inflexión y gesto exagerado, cada palabra de acero, al joven le llega, y abunda en reproches y conocimientos secretos, por sus gestos se nota, hasta que estalla, en una confesión.  

El detective es jactancioso pues se vanagloria cuando descubre la solución a crímenes o simplemente la impunidad ante sus errores.  

 

Así se transforma, el ángel de la culpa, en una especie de alineación impecable que presenta su teoría sobre el poder del análisis mental de un otro, en término con claras resonancias psicoanalíticas propias.

Una filiación entre espías. Un enfrentamiento (o juego) entre los personajes, donde la inteligencia o los aspectos intelectuales y/o mentales tienen una gran importancia.

 

Una brillante historia psicológica, interpretada majestuosamente por Osmar Nuñez, fantástico papel, confeccionado para él sin lugar a dudas, un honor disfrutar de tan sublime y magistral actuación, imponderable entrega, experiencia y amor por el teatro.  

Un muy buen manejo corporal y/o gestual de Walter Bruno, quién en esta oportunidad se comunicó a través de ellos. 

 

Impecable puesta en escena, funcional y atractiva escenografía, excelencia en sonido e iluminación, inteligente y sin fisuras la dirección a cargo de Dora Milea. 

 

 

Sin más que decir, ALTAMENTE RECOMENDABLE, algo diferente, un subgénero de suspenso/thriller poco representado en la cartelera porteña.  

Calificación: EXCELENTE

 

Redactora: Silvina Brandana

 

Ficha técnica artística 

Autor: MARCO ANTONIO DE LA PARRA

Actúan: OSMAR NUÑEZ / WALTER BRUNO

Dirección: DORA MILEA

Asistente de dirección y producción: ANDREA GIGLIO

Escenografía y Vestuario: ALEJANDRO MATEO

Diseño de luces: LEANDRA RODRIGUEZ

Música original: JULIETA MILEA

Piano y programación: MARCELO ANDINO

Fotos: AKIRA PATIÑO

Diseño gráfico: DIEGO MEDVEDOCKY / JAVIER GARCÍA

Realización de escenografía: ESCUDERO’S

Prensa: SIMKIN & FRANCO

 

 

TEATRO EL PICADERO

Pasaje Santos Discépolo 1857

- Capital Federal – Buenos Aires – Argentina

(+5411) 5199-5793

Web: http://www.facebook.com/teatropicadero

Entradas desde: $ 120,00

 

– Domingo – 18:00 hs – Hasta el 27/07/2014

 

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