"El Pan de la Locura"

Una de las características de la escritura de Carlos Gorostiza, es su clara orientación a la realidad lindante de la época en que se manifiestan sus propuestas, pero, como las historias que son forjadas por los hombres se repiten, esa realidad, supuestamente “de otros tiempos”, es atemporal; así, los sucesos de una antigua exposición se nos vuelven conocidos y los asociamos inmediatamente a nuestro “aquí y ahora”.

 

Esto nos pasó con “El Pan de la Locura”, una de las tantas obras profunda y contemporánea, de este indiscutido referente de la reconocida Generación del 60, que nos emocionó haciéndonos pensar en sus sentimientos al momento de redactar el texto, en la sensibilidad del novel director que se abocó a trabajar con el, y en la ductilidad de los actores que, sin lugar a dudas, quisieron dejar un mensaje a través de sus dramatizaciones y lo lograron.

 

El argumento de éste hecho teatral, habla sobre una panadería barrial en donde los trabajadores tienen mucho para contar. Primeramente, nos encontramos con cuatro empleados: Garufa (Natalio Rodríguez Serra), el típico burlón; Badoglio (Marcelo Ferreyra), el resignado convencido; José (Raúl Mirat), el comedido adaptado; y, Antonio (José Manuel Mancera), el desentendido encargado en cubierto. Además, está el patrón (Gerardo De Stefano), el victimario egoísta hasta las últimas consecuencias; su señora Juana (Soledad Andrián), la típica víctima que luego se libera; y, su empleada (Melina Aracena), el estereotipo oculto de la trata; a ellos, se suman una mujer (Fernanda Pereyra),  la vecina que es vocera del inconveniente; un repartidor (Rubén Cirocco), el empedernido mujeriego, y, un inspector (Marcelo Biesa) el eterno empleado público ventajero. Pero,  el chivo expiatorio fue Mateo (Matías Montaldo), un nuevo personal que llega para que el tema candente de la obra salga a la luz. Ese tema, no es nada más ni nada menos que la vida de muchos seres que se enferman demencialmente  en el barrio y Mateo, asocia a éste hecho con otro ocurrido en Francia muchos años atrás, involucrando a todo el servicio como sospechosos. De  pronto, todos se sienten envueltos en esa rara complicación, les parece que ese estado puede ser producto del centeno que utilizaron, el que vieron que estaba algo pasado (ellos son consientes), usándolo igual. Lo interesante es que no saben realmente si ese pan es el responsable, pero sí saben que están haciendo  las cosas mal, que callan, mienten, encubren, se convencen ellos mismos de lo que dicen, y siguen…como si nada. Este es el punto crucial, porque más allá de que hay un hecho inhumano como es pensar que, quizás, esos individuos enloquecieron o se murieron por comer algo en mal estado que no se supervisó, está el pensar, sentir y hacer de cada ser humano dentro de ese local, que como en una gran sociedad tienen el poder y la decisión de actuar como corresponde o no. Todo un desafío.

 

Realmente, es una puesta que moviliza, que nos obliga a replantearnos conductas, que nos exige abrir los ojos y reflexionar. Por supuesto,  todo gracias a los artistas que cumplieron muy bien con su rol sin dejar nada dejar librado al azar, porque se los vio cómodos y competentes  abocados a presentarnos uno de los más relevantes clásicos históricos (recordemos que, su autor, recibió el Primer Premio Municipal de Teatro en 1958). Podemos afirmar que todos los actores marcaron a fuego a sus personajes: la gracia desmedida que pone Natalio Rodríguez Serra,  la bondad innata que nace de Marcelo Ferreyra, la ternura infantil que brota de Raúl Mirat, la dureza calcificada del gran actor Gerardo De Stefano, la humanidad a flor de piel que tiene Soledad Andrián, la sumisión disimulada de la joven actríz Melina Aracena, la inocencia inconsciente del joven Matías Montaldo, la preocupación  emergente que nos trasmite Fernanda Pereyra, la vanidad incontrolada que se vislumbra en Rubén Cirocco, la desidia acostumbrada que nos manifiesta Marcelo Biesa, y, el cambio de actitud del dúctil José Manuel Mancera (entre otros modos de expresión que utilizaron para complementar sus papeles), nos llegó, y mucho.

 

Así, la relación artista- espectador se volvió prácticamente concreta, el imaginario se imbricó y se produjo una unión imperceptible. Los actores,  y nosotros,  formamos un todo, de su parte abriendo sus corazones para decirnos, y, por la nuestra, entregándonos y absorbiendo sus actuaciones. La escenografía (Cooperativa El Pan De La Locura), esta dada por una gran decoración  que completa la ilusión de la narración ya que muestra una forma de vida descuidada, los pequeños detalles abundan dejando  ver un negocio no apto para producir alimentos; no está limpio, al igual que el alma de sus cotidianos habitantes.

 

Cabe recordar que su director, Antonio Germano, que también es actor y autor dramático, ha logrado con su ávida percepción una devolución integral, homogénea, encontrando una articulación tanto abierta como equilibrada de la creación teatral, teniendo una visión plural de la existencia, histórica, y a la vez, actual, íntima y colectiva.

 

Recomendada, porque tiene una construcción artística propia, dada por el minucioso  trabajo en equipo. Todos nuestros sentidos se agudizaron para entrar en una experiencia lúdica con base real, severa, pero verdaderamente placentera.

MUY RECOMENDABLE.

 

                                                                                                                           Redactora: Estela Gómez

                                                           11/03/2015         

Ficha técnico- artístico:

   

Autoría: Carlos Gorostiza

Actúan: Soledad Andrián, Melina Aracena, Marcelo Biesa, Rubén Cirocco, Gerardo De Stefano, Marcelo Ferreyra, Jose Manuel Mancera, Raúl Mirat, Matías Montaldo, Fernanda Pereyra, Natalio Rodríguez Serra

Escenografía: Cooperativa El Pan De La Locura

Musicalización: Cooperativa El Pan De La Locura

Sonido: Cooperativa El Pan De La Locura

Diseño gráfico: Sabrina Barca

Asistencia de dirección: Fernando Germano

Puesta en escena: Antonio Germano

Dirección: Antonio Germano


AUDITORIO LOSADA

Av. Corrientes 1551

Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

Teléfonos: 4371-9098

Web: http://www.facebook.com/auditoriolosada

Entrada: $ 120,00 - Miércoles - 20:00 hs - Hasta el 27/05/2015

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