Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte

SIEMPRE HAY QUE IRSE ALGUNA VEZ DE ALGUNA PARTE

                                                     de Gabriela Izcovich

 

La pieza de Gabriela Izcovich nos sumerge en los caminos siempre sensibles y extraños de los recuerdos y la memoria.

 

Dos amigos de la infancia que han abandonado su pueblo natal para buscar mejores horizontes, regresan ya sesentones a filmar un hipotético e improbable documental sobre ese espacio, que los vió crecer y levantar vuelo. El pueblo ya no existe, probable víctima del tren que ya no pasó, es un fantasma de edificios en ruinas o desaparecidos. Recuerdos idealizados, recuerdos dolorosos, recuerdos falsos. Acompañados por sus esposas, las peripecias de la excursión le permite a la autora reflexionar sobra el tiempo, el tiempo como fenómeno físico y psicológico.

 

Con citas de T.S. Elliot y algunos monólogos dirigidos al público, incluso y curiosamente alguno luego de terminada la función por la propia autora, el texto de Izcovich conmueve por lo que cada espectador ve reflejado de su propia historia.

 

En un escenario totalmente despojado, con música original de Lucas Fridman y un buen diseño de luces, Izcovich como directora logra una puesta inteligente y con excelentes actuaciones de Mercedes Fraile, Marcelo Bucossi, Roberto Castro y ella misma.

Una buena propuesta del espacio teatral NoAvestruz.

 

RECOMENDADA

 

Redactor: Nicolás Decia

 

Vista el 1/7/2017

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